domingo, 25 de junio de 2017

Diarios (inédito)


Abro la casa que me ha prestado Ida Vitale y Enrique Fierro en el barrio de Pocitos de Montevideo y me encuentro con la mejor biblioteca de poesía latinoamericana que he tenido a mano nunca. Pero no solo eso. La luz entra por todas las ventanas y balcones de tal manera que siento que estoy en un sueño y que cada vez que saque un libro del anaquel,  la realidad vendrá a susurrarme que todo dura un ínfimo momento de tiempo. 

Entro en la habitación donde se guarda la literatura uruguaya, que ocupa varios estantes. Apretados tomos de Armonía Somers próximos a los de Juan Carlos Onetti,  Circe Maia,  Felisberto  Hernández,  Julio Herrera y Reissig, Juan Cunha. Más arriba de Amanda Berenguer, de Benedetti, y antologías, antologías de principios del siglo XX . Miro la hora pensando que también me apetece pasear entre las arboladas calles de marzo, recién comenzado el otoño austral.  Pero la poesía vuelve a entrar por todas partes al tomar  de la estantería un amarillento tomo con letras en rojo y negro  “Mapa de la Poesía 1939. Los nuevos valores del Uruguay. Anotaciones de Juan M. Filartigas” Editorial Albatros (no veo el año)

“El Uruguay musical triángulo de tierra, con una ancha onda azul sobre el Plata, y un cordón tierno de agua y de paisaje sobre el Uruguay, (río de los pájaros pintados según imagen guaraní). El Atlántico golpea con puño fuerte en su pecho, y en el Brasil le hace fondo con paisajes de lenta belleza sensual…”  Este recargado y pictórico prólogo acaba dando la lista de los antologados: Julio Laforgue, El Conde Lautréamont, Delmira Agustini, Florencio Sánchez, José Enrique Rodó, Julio Herrera y Reissig, Julio Supervielle, Carlos Reyles, Pedro Leandro Ipuche, Eduardo Fabini, Juana de Ibarborou (entonces tenía en prensa su poemario “La rosa de los vientos”). Me echo sobre el sofá y abro con devoción el poemario, de él se cae un díptico del antólogo,  una foto de su rostro en blanco y negro y debajo una fecha : 1929”. Mi padre tenía dos años cuando se publicó. Dejo el díptico a un lado y recorro los poemas.  

lunes, 19 de junio de 2017

Ella 3





Ella 3

Ella, alguna vez sumida en el anhelante
vaso de bourbon, o ligera cabalgata
de botellas de vino. Y díganle
que su diente nunca dio bocados
a los cuencos de finísima arcilla.


miércoles, 24 de mayo de 2017

Tirana









La ciudad de Tirana se expande bajo las faldas de los Alpes Dináricos que enmarcan la ciudad ofreciendo a la visitante una espectacular visión a medida que te vas acercando desde el aeropuerto,la avenida se llena de cafés, de mercadillos, de hoteles de todos los tamaños y de gente. La primera extrañeza  es la ausencia de turistas. No hay restaurantes de moda nitiendas de Inditex que te hacen sentir en cualquier ciudad como en la tuya porque el consumo no muestra radicales diferencias en parte alguna. Otra sorpresa es la cantidad de hombres que,  a las nueve de la mañana,  ya están sentados en el café, transmiten tranquilidad y el tiempo no parece correr para ellos. Algunos juegan al ajedrez o a las damas apiñados en las plazas en cuyo centro se levantan estatuas de partisanos, aquellos que en 1944 la liberaron de la ocupación italiana y más tarde alemana. Aquí no hay reyes ni santos. Aunque hubo un rey, pero ya no reina.
La renta per cápita de los albaneses es muy baja, uno de los países más pobres de Europa y sin embargo hay algo en el ambiente que hace muy acogedora la ciudad, aunque el tráfico sea una locura y haya tantos ciudadanos de un lado para otro. Un albanés puede estar cuatro horas sentado ante su taza de café turco o jugar sobre el capó de su taxi Mercedes Benz a las cartas.
El gobierno que tomó el mando en 1944 utilizó una mezcla de terror nacionalista y comunista. Enver Hoxha aisló el país para seguir en el poder después de que los demás regímenes comunistas europeos hubiesen caído. Quedan señales de aquellos tiempos como los búnkeres repartidos por todo el territorio, casi un millón. Cuando murió, en 1985, fue enterrado en el búnker pirámide  del Boulevard de los Héroes, justo al lado de su residencia, ahora ambas edificaciones están derruidas, la pirámide que ordenó construir la hija del dictador está pintarrajeada, algunos adolescentes trepan por sus paredes inclinadas. Apenas detectas gente con los ojos puestos en el teléfono móvil. Albania ha sido el único estado en la historia en declarar la inexistencia de Dios. Fue ateo desde 1967 hasta 1990. Se destruyeron mezquitas e iglesias, pero la religión no se puede decretar inexistente porque suele renacer con más fuerza. En las pocas mezquitas que quedan, los muecines oran a viva voz cinco veces al día con ayuda de megafonía. Te detiene el canto. Te detienen los autos que pasan sin hacer caso de los pasos de cebra. Te detiene el hermoso cielo y las fachadas de muchos edificios sin revocar. Pero la extrañeza no te deja en paz y camino por calles cuyos nombres no puedo retener porque la lengua albanesa de origen indoeuropeo (tiene además tres dialectos) proviene del antiguo ilirio y en la actualidad sus raíces se reparten entre lenguas como el turco. Es una de las lenguas anteriores al latín,  junto con el griego y el vasco. Aunque no pueda recordar sus nombres porque soy incapaz de retener la grafía, puedo ver los diminutos comercios invadiendo las aceras;  en algunos casos se estrechan tanto que desparecen en la calzada. Te encuentras con pequeños colmados donde se ofrece fruta del tiempo, una fruta poco lustrada, ya lo largo de las aceras decenas de ropa colgando, hay tanta que no me explico quién la compra. A veces parece que paseas por un barrio de Atenas para trasladarte a algunas calles de Fez, ese aire entre oriental y europeo hace que Tirana sea tan particular. Una mujer de mediana edad vigila las brasas de un fuego que reaviva, en su comercio caben apenas tres mesas frente a un mostrador deslucido y viejo, el local no tiene más de veinte metros cuadrados, rezuma tiempo y abandono. La mujer prepara unos pinchos que algunos viandantes consumirán. Unos metros más adelante me introduzco por un callejón que me lleva a una serie de bloques con ladrillos a la vista, los primeros pisos tienen rejas, cada una de una forma, algunas son trozos de somieres, otras parecen no ajustar del todo. Una joven sale de uno de los departamentos, una mujer me mira sentada desde un banco, algunos balcones parece que se vayan a caer. Padecieron años de aislamiento tras la dictadura comunista y la crisis de 1997 a causa del colapso de unos sistemas financieros regulados por el gobierno de Sali Berisha.  Se trataba de depósitos que generaban intereses muy altos y casi toda la población invirtió en ellos, el colapso llegó casi a descomponer el país, fueron asesinadas más de dos mil personas y diez mil albaneses iniciaron otra emigración masiva. Las huellas de la miseria son siempre visibles en las clases más vulnerables y casi toda Tirana fue vulnerada, lo que no impide que te vuelvas a sorprender en el trayecto que lleva al centro de la ciudad, arquitectura de moldes fascistas por la amplitud donde te imaginas a las masas vitoreando al dictador. También hay muchas tiendas de vestidos de novia. Las bodas forman parte de la tradición y hay vestidos para elegir, en algunas calles tienes que levantar la vista para descubrir en el primer piso una cristalera ocupada por maniquíes de novias. Hay tiendas donde venden aceites esenciales para el cuerpo, unos aceites que te perfuman y hacen deseable a la mujer que se los unta. Cerca de las estaciones de autobuses surgen decenas de gomerías que me recuerdan las existentes en Montevideo, un cruce de imágenes familiares une a las dos ciudades por un instante. La percepción del tiempo también se ocupa de lo que no es real y sin embargo nos envuelve. Por ello no puedo concluir este artículo sin prometer continuarlo en la próxima entrega.

Concha García




martes, 16 de mayo de 2017

Neni Salvani






Neni Salvani nació en Carrara (Italia) en 1925,  a los tres años se trasladó con su familia a Rio de Janeiro donde estudió Filosofía y Letras. Fue profesora en la Universidad Santa Úrsula en Río de Janeiro y publicó los poemarios: Mar Longe (Mar lejano) y Sinos de Areina (Campanas de arena). Se trasladó con su marido, el arquitecto Fernando Tabora a Caracas en 1965 y durante 18 años impartió la Cátedra de Literatura Brasilera en la UCAB. Vive discretamente en Barcelona desde hace dos años, con su hija, la fotógrafa Carla y su familia. Emigrar no se elije, muchos son los condicionantes para que las personas tengan que irse de su país. En su casa del barrio de Vallcarca,  en Barcelona, detrás del Parque Güell, la vegetación es más abundante que en las áridas aceras de otros barrios. Al llegar me encuentro en la casa con Juan Pablo Roa, poeta colombiano instalado en Barcelona.  Juan Pablo ha descubierto la poesía  Neni gracias a su librería Animal Sospechoso, ubicada en el barrio de Gracia. Está también Carla Tabora, su esposo, y Cristina Guzmán, librera y editora venezolana. Siempre que se sale, ya una no es del lugar que dejó, dice Nini. Sus 92 años no le han quitado lucidez, ni curiosidad, ni el brillo de los ojos.
Comienzo preguntándole si la poesía remite siempre a la infancia, sobre todo la que escribe ella.
No es fácil hablar sobre ello.  Cuando una es infante,  la vida pertenece a otras personas que deciden si vas o te quedas. La elección empieza después a desarrollarse y es entonces cuando tomas decisiones. Mi familia se trasladó a vivir a Brasil, al otro lado de la Bahía de Río de Janeiro, donde mi papá tenía obligaciones pues era ingeniero. Me case con el arquitecto Fernando Tabora, decidimos ir a  vivir a Venezuela y ahora estoy al lado de mi hija.
Mis  libros publicados están en idioma portugués. Yo fui a Brasil a los 3 años y la evocación fue a través del idioma. En la universidad  estudie el castellano,  todo era muy determinado para el estudio del español, leíamos a  Calderón y Quevedo,  todo de acuerdo a un programa.
Mis lecturas fueron muchísimas. Una mezcla entre la narrativa y la poesía, el teatro el ensayo… todo está mezclado con el crecer de una.
Su poesía, no se puede reducir a unas explicaciones, la búsqueda de la palabra mediante la propia palabra se convierte en indagación, la misma que tuvieron otros grandes poetas, aunque ella es muy discreta. A un lector joven que le dirías, le pregunto. responde pensando… Llegar a la poesía no desmenuzándola  y analizándola. La poesía siempre ha sido difícil pero justamente es el único chance que tenemos de conocer,  o pretenciosamente conocer , la búsqueda interior. Es un misterio. Como combina una palabra con la otra, como se encuentra la palabra que exprese el verso, eso es la poesía.
¿Cualquiera puede escribir poesía? Le digo, y responde:  Hay una vocación hacia el misterio de la palabra esa vocación es la respuesta. Supongo que alguien que descubra a Dante no va a dudar nunca de que el realmente era un poeta, entonces los demás somos pequeña cosa.
La duda siempre te persigue, cuando el poeta se encuentra con su duda y encuentra la definitiva, encuentra como un muro que hay que deshacer, es difícil expresar la poesía, una puede estar sentada en una oficina y a la vez estar trabajando la palabra.


Huellas místicas  que recuerdan las de otras poetas de su generación como Ida Vitale.  Nani no conoce a Ida Vitale. Pero parecen compartir el mismo cielo estrellado. La constatación de una trascendencia, una búsqueda no limitada,que  no es religiosa. Es del misterio del misterio a través de la palabra.  No es trascendencia hacia Dios, sino hacia la propia palabra.
El idioma es una piedra para la poesía. Por ser tan importante, la expresión es importante. Me dice.  Es a través de ese mas allá que existe la expresividad interior, la posibilidad de comunicación. La búsqueda mística a través de San Juan y Santa Teresa.

El segundo libro Campanas de arena, lo escribió dos años después, en él evoca toda la vida que empieza a sonar desde el primer momento,  como es una campana que suena pero no alcanza a todos porque la campana es de arena. El ritmo en sus poemas hacen sonar los poemas. El poema es también ritmo.
No se ha traducido todavía nada esta poesía tan excelente. “Dejé la escritura y la duda fue mayor. Yo me sentí humildemente que estaba invadiendo un campo que yo no alcanzaba. Era mayor de lo que yo podía hacer y entonces dejé de escribir. Yo me sentía muy unida a Rilke que pasó tantos años sin escribir, ¿pretenciosa,  no?”  No pretenciosos quienes seguimos escribiendo.
“No permití que se desarrollara el narcisismo de ser escuchada.  Durante mi vida escribí muchos poemas pero no los publique, los guardé.”
A mi madre, dice Carla,  lo que le pasó le pasaba a muchas mujeres entonces,   el gran amor era su esposo. Yo los conocí y se llenaban mucho recíprocamente,  y vivieron esa gran aventura del amor.  La vida de la pareja y de los hijos fueron una vocación muy grande. Nani añade:  “Me parecía que había tantas palabras en el mundo que no hacía falta añadir más palabras. “
Nani se entusiasma y recuerda. Le pregunto si conoció a Elizabeth Bishop. Su marido estuvo trabajando con Maria Carlota de Macedo, “Lota”, la compañera de la poeta norteamericana,  en la creación del Parque do Flamengo. Sí la conoció, aunque confiesa que no la había leído.”Ella vivió muchos años en Ouro Preto, una ciudad colonial barroca”
No era fácil comunicarse en Brasil con sus editores y lectores,  estando en Venezuela. La ciudad estaba en un momento de expansión y había grandes escritores como Juan Lizcano, librería Cruz del Sur, Rafael Arraez, Yolanda Pantin,  Rafael Cadenas , Eugenio Montejo… en Caracas todas las generaciones se juntaban. La gente quería publicar en Caracas,  por ejemplo en Monte Avila o en la  Biblioteca Ayacucho.
“Daba clases de poesía contemporánea brasileña. Conocí a a Clarice Lispector. Cuando entramos en contacto estaba muy enferma, yo la he leído muy bien, una de las personas que conoce mejor su obra, dice la editora. Ella era su aventura interior , era extraordinaria, su descubrimiento del mundo que devolvía en literatura era de verdad insólito en Brasil, aunque la literatura brasileña tenía mucha importancia ella era nueva y única, estaba fascinada. Tenía mucha obra. Escribía de una forma interesante, sentada y sobre las rodillas escribía con una máquina de escribir, todo en ella era interesante, tuvo un hijo muy enfermo…













lunes, 24 de abril de 2017